Ley 21.719 de datos personales: qué cambia para tu pyme desde el 1 de diciembre
El 1 de diciembre de 2026 entra en vigencia la nueva ley de protección de datos personales de Chile. Si tu empresa guarda datos de clientes, trabajadores o proveedores, te afecta. Esto es lo esencial, explicado sin tecnicismos.
Qué es la Ley 21.719
Es la ley que moderniza la protección de datos personales en Chile y reemplaza en gran parte a la Ley 19.628, vigente desde 1999. Se publicó en diciembre de 2024 y dio un plazo de dos años para prepararse, que termina el 1 de diciembre de 2026.
Además, crea la Agencia de Protección de Datos Personales, un organismo que podrá fiscalizar a las empresas, recibir reclamos y aplicar multas.
A quién aplica
A cualquier empresa u organización que trate datos de personas: nombres, RUT, teléfonos, correos, direcciones, historiales de compra, datos de salud o datos de trabajadores. No importa el tamaño: también aplica a las pymes. En ciertos casos alcanza incluso a empresas de fuera de Chile que ofrecen productos o servicios a personas en Chile.
Qué cambia en la práctica
- Cada uso de datos necesita una base legal, por ejemplo el consentimiento de la persona o la ejecución de un contrato
- Hay que informar con claridad qué datos recoges, para qué y con quién los compartes
- Las personas pueden pedir acceso, rectificación, supresión, oposición, portabilidad y bloqueo de sus datos, y hay que responderles a tiempo
- Hay que proteger los datos con medidas de seguridad adecuadas
- Las filtraciones de datos que puedan afectar a las personas deben notificarse a la Agencia
- Los proveedores que manejan datos por ti, como software, nube o agencias, necesitan un contrato que lo regule
- Enviar datos fuera de Chile, por ejemplo a servicios en la nube, tiene reglas propias
Qué pasa si no se cumple
La ley clasifica las infracciones en leves, graves y gravísimas, con multas que aumentan según la gravedad y que en los casos más serios pueden llegar a miles de UTM. Las sanciones quedan además en un registro público, algo que puede costar más en confianza que la propia multa.
Por dónde empezar esta semana
- Haz una lista de qué datos personales guardas, dónde están y quién tiene acceso
- Revisa tus formularios y tu política de privacidad: ¿dicen para qué usas los datos?
- Ordena los accesos: cuentas compartidas, contraseñas débiles y ex trabajadores con acceso
- Pide a tus proveedores tecnológicos un contrato o anexo de tratamiento de datos
- Define qué hacer si hay una filtración: quién avisa, a quién y en qué plazo
- Explica a tu equipo lo básico: qué datos se pueden compartir y cuáles no
No hace falta resolverlo todo antes del 1 de diciembre, pero sí tener claro dónde estás y un plan para avanzar.
Este artículo es informativo y no reemplaza la asesoría de un abogado.